
Dice Pablo d´Ors que luchamos por algo que me es indiferente, hago un viaje y no veo nada, me voy de vacaciones y no descanso, leo un libro y no me entero, escucho una frase y soy incapaz de repetirla.
Es clave para compensar ese estado que vivimos meditar. Meditar es volver a la sencillez desde la complejidad en que nos hemos enredado convencidos de que somos muy importantes y nuestros quehaceres los que más, la meditación nos trae de nuevo a la humildad.
Es increíble haber llegado a este punto donde la mente, el ego, la comodidad hayan escondido a nuestra alma, perdida entre tanto pensamiento y sensación de dominio del otro.
Pablo nos recuerda a través de su libro,´ que se puede volver a la tranquilidad a partir de este pequeño ritual diario, sentarte, contemplar, parar, mirar, descubrir otro mundo dentro de tí. Y quizá tu vida vaya cambiando y empieces a comer diferente, a dormir diferente a pensar diferente. En un mundo en que nos ataca la ansiedad, el miedo y la frustración, las «sentadas» pueden ser el compensador perfecto.
«La meditación me ha enseñado a prestar atención a lo ordinario, lo más aconsejable sería dejar ya de leer y ponerse a meditar porque cualquier meditación, aun la más corta o la más dispersa, es buena para nuestra alma.
Sentarse a meditar en silencio es casi siempre lo mejor que uno puede hacer«
