Archivo de la categoría: Cultura

» La libertad primera y última» Krishnamurti

«Hemos confiado en el intelecto para encontrar salida a nuestras complejidades y las ideas no resuelven ningún problema humano, no han resuelto nuestras relaciones con los demás ni los problemas conmigo mismo.

Nuestros pensamientos dependen de nuestra memoria, educación…incluso de nuestro estado de salud luego nuestros pensamientos para resolver un problema siempre van a estar condicionados  y van a ser siempre una respuesta parcial y cuando no es una respuesta completa entonces no puedes ser la solución.

Cuanto más pensamos en un problema, cuanto más lo investigamos, analizamos y discutimos tanto más complejo se vuelve ese problema.

Así para comprender cualquiera de los problemas que tenemos en la vida debemos tener una mente muy tranquila, muy serena para que pueda observar el problema sin interponerse las ideas y teorías, sin una distracción y esta es una de nuestras dificultades porque el pensamiento se ha convertido en una distracción. Cuando deseo comprender o examinar algo no tengo que pensar en ello, simplemente lo tengo que observar.

Pero una mente silenciosa, una mente que no esta distraída por su propio pensar una mente abierta, puede observar el problema de un modo directo y muy simple y la capacidad de observar sin distracción nuestros problemas es la única solución a los mismos.

Para resolver los problemas tiene que estar la mente silenciosa y tranquila»

Felicitaciones yoga solidario

IMG_0185 IMG_0182Tan solo agradeceros vuestra participacion en este proyecto, hemos recaudado mas de 300 euros en esta sesión de yoga y queria comentaros que los del grupo solidario se han quedado sin palabras 🙂

Os mando una sonrisa enorme, de su parte tambien, para tod@s.

Namasté.

Entrevista a Claudio Naranjo

Entrevista a Claudio Naranjo: Pianista y médico psiquiatra.

«Pianista, médico psiquiatra, pasó por las universidades de Harvard y Berkeley. Amigo íntimo de Carlos Castaneda y aprendiz del creador de la terapia Gestalt, Fritz Perls. Él mismo se ha convertido en un referente mundial de dicha terapia. Un hombre con una visión integradora de tradiciones diversas. Vivió en California la contracultura de los años 60. Creador del Programa de Desarrollo Humano SAT*, para el desarrollo pisco-espiritual de las personas. Autor de 21 libros y más de 100 publicaciones. Una vez alguien dijo de él que era el Spielberg de la psicoterapia»

Aqui os dejo una entrevista que me ha resultado muy linda y franca.

Namasté.

Tambores el Boalo

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«…el día en que se reúnan los Sonidos de Ocho Mil Tambores Sagrados, será el inicio de la verdadera Sanación de la Madre Tierra, de Toda las Especies y la Familia Humana… para poder convivir en el camino de la Paz Sagrada, en conexión armónica con el Universo, la Madre Naturaleza, la Comunidad, la Familia y con nuestro propio Corazón. Es el tiempo de reunificarnos y reencontrarnos todas las Semillas de las Cuatro Direcciones para reactivar la energía cósmica, curar las heridas históricas, sanar a nuestra Madre Tierra, respetando la vida, la libertad y la dignidad de nuestros Pueblos.”
Ancianos Otomís.
Una persona de yoga me ha mandado esta información el la que mas de una estaba interesada. Otra chica se ha ofrecido para llevar a gente en su coche.

Si estáis interesados decirmelo y os mando el mail con la información completa.

 

librerias madrileñas

Una librería en Madrid donde puedes no pagar

En este nuevo establecimiento los libros son gratuitos; si quieres puedes contribuir con una ayuda o donando obras

El libro es, sin duda, el perfecto producto cultural anticrisis. No resulta demasiado caro y permite mucho tiempo de entretenimiento y formación, así que la ratio euros/hora sale bastante rentable, sin contar los demás beneficios que producen en el espíritu del lector. Y además, el libro no ha sufrido la brutal subida del IVA en la cultura. Pero, ¿y si hubiera una librería donde los libros fueran completamente gratuitos? ¿En qué cabeza cabe?

Puede parecer una locura, pero en eso consiste el proyecto Libros Libres (Covarrubias, 7, bajo derecha) que recientemente ha abierto sus puertas en el madrileño barrio de Chamberí. Un espacio pequeño y acogedor con las paredes repletas de libros donde uno puede presentarse y elegir los volúmenes que quiera. Aquí no hacen falta guardias de seguridad, alarmas o arcos magnéticos: todo es gratis.

“Es un proyecto alejado de los vínculos económicos, puedes venir tengas dinero o no”, explica Alejando de León, uno de los promotores. “Queremos facilitar el acceso gratuito a la lectura y al cine [también tienen un videoclub en el que duerme un enorme oso panda de peluche]. Aquí los suscriptores no tienen ninguna ventaja sobre los no suscriptores. Los que no puedan permitirse pagar la suscripción, pueden venir igualmente”. La ayuda que piden es de 12 euros al año, es decir, un euro de nada al mes, lo que cuesta un café, que diría un político despistado. Como explican, no es necesario pagar si no se puede, pero hay gente solidaria que incluso decide ayudar con 50 o 100 euros. Por supuesto, también se puede colaborar donando libros, esta es una parte importante del flujo de volúmenes, o trayendo café, tarta o cualquier otra cosa rica. Necesitan 365 suscriptores para que el proyecto sea viable económicamente y continúe después del primer año de andadura. Y no va mal la cosa: en los primeros 12 días abiertos consiguieron más de 120 socios.

Una cosa que sorprende es la calidad de los libros que aquí se encuentran. Muchos de ellos fueron donados por fundaciones y editoriales, y no conforman el típico cementerio de libros sin interés y hechos polvo que se ven en otros locales con propuestas parecidas, como bares con bookcrossing en los que solo quedan residuos editoriales bastante tóxicos o destartaladas bibliotecas de asociaciones o centros sociales okupados. “La gente que viene no trae libros malos, trae libros interesantes, que piensan que pueden gustar a la gente, en buenas ediciones. No esos que nadie quiere tener en casa”, explica Elisa Ortega, otra de las promotoras. Libros de editoriales potentes, algunas novedades, y repartidos en diferentes secciones de Infantil a Poesía o Filosofía: “esta sección es continuamente reordenada por los estudiantes de filosofía que vienen, se ve que no soportan ver a Platón al lado de Ortega y Gasset…”, bromea De León.

Y es que la gente se entusiasma con este proyecto. Muchos se han ofrecido para trabajar voluntariamente en este espacio, donde uno puede además sentarse a leer en un mullido sofá o hacer consultas en un ordenador. La verdad es que es el lugar ideal para que se forme una espontánea tertulia de lectores habituales, como dice la leyenda que se forma en las buenas librerías en torno a un buen librero. Por lo pronto, los organizadores ya barajan la posibilidad de organizar talleres o proyecciones y abrir nuevas posibilidades para este espacio.

El proyecto está inspirado en The Book Thing of Baltimore, una gran librería gratuita en esta ciudad estadounidense. “Un hombre empezó recogiendo libros, los que consideraba buenos, y los vendía a unos 50 céntimos. Los guardaba en su garaje, pero tenía tantos que empezó a repartirlos de manera gratuita. Tanta gente se interesó por el proyecto que el garaje se le quedó pequeño y tuvo que mudarse a otro almacén. Ahora entran y salen de ese local miles de libros semanalmente. Se ha hecho muy famoso en la región”, explica Ortega. 150.000 libros por persona y día es el límite que se han puesto, en clave de humor, en The Book Thing.

En el caso madrileño, Libros Libres nació de la ONG Grupo 2013, un grupo de más de 100 voluntarios que se dedica a dar clases a niños con dificultades académicas (y de otros tipos) que sufren riesgo de exclusión social. En el extranjero colaboran con diferentes centros educativos, envían libros (dentro del proyecto Algo para leer, del que surgió la librería) y tienen a 125 niños becados en países como Nepal, Nicaragua, Colombia, etc.

¿Y qué piensa de esto el atemorizado sector librero y editorial? “Nosotros no nos vemos como competencia sino como complemento. Al final, la cultura genera más cultura, se fomenta el hábito de lectura. Algunas editoriales nos han donado libros y no hemos tenido quejas”, explican los libreros. Curiosamente Libros Libres se inauguró por las mismas fechas que se inauguró, con gran algarabía, el nuevo coloso de las librerías madrileñas, La Central de Callao.

Con la que está cayendo faltan las excusas para no pasarse por Libros Libres a liberar tus libros o a coger otros libros ya liberados. Y luego, a refugiarse a leer en un buen sofá mientras fuera el mundo se derrumba.

muy interesante

Start Slow

Editor’s note: This is a guest post from Dave Ursillo of DaveUrsillo.com.

If there is any one indication that life is best lived slowly, it’s that among all of the busyness, racing to fulfill tasks and rushing to complete goals, there is one race that nobody wants to finish first: the race of life itself.

Our culture has a mild obsession with racing — not racing for the sake of sport or simple competition, but racing through many aspects of our lives, so as to fulfill a sense of productivity.

When conquer sprawling to-do lists we hopes that we will feel accomplished.

But “productivity” is a false-comfort.

When I remember back to my college days, I recall seeing fellow classmates who were so obsessive about fulfilling the idea that they needed to be constantly working, racing, striving and even suffering that they would spend as much time as humanly possibly within the confines of the campus library.

It’s not that they didn’t have work to do or need to accomplish assignments (they did).

But what I realized was that it was almost an obsessive-compulsion to simply reside — as if subconsciously reinforcing a feeling that they were being “productive,” and obliging a widely-shared notion by our culture that said, “if you aren’t constantly working, you are falling behind.”

Do you do the same?

Outside of a collegiate environment, as adults we still largely obsess to fulfill the idea that living in a constant state of unrelenting work is good.

The obsession is a quiet, subconscious, subtle cultural meme that we all inherently understand as members of our society.

And so we spend a significant portion of our lives tirelessly racing to an imaginary finish under the guise of “productivity” — only to realize that the finish line never comes.

Before long, we forget that life itself is about experiencing the journey — not racing to the finish.

And considering that take so many measures to prolong the length of our lives and increase the quality of them, wouldn’t it logically follow that we ought to slow down each and every day, and escape this senseless “race” mentality?

Start Slow

I’m as much a victim of the “race” mentality as anyone else. But what I have discovered is that the pace and quality of my days are largely dictated by how I start my days each morning.

When I wake up, part of me feels obsessively compelled to “dive in” to my work and to-do lists. Having recently written and published my first book, on recent mornings my “race” mentality would even take the forms of physical anxiety, shortness of breath and nervousness.

However, each morning I strive to quell those feelings by starting slow.

I will go for a run or immerse myself in nature.
I’ll do an hour of slow yoga.
I will practice mindful breathing while accomplishing a short t’ai chi or qigong routine.
I’ll read a chapter or two of a good book.
Starting slow is less about what you do, but beginning the day in accordance with a sense of inner peace, patience, and contentment.

And, don’t get me wrong: starting slow can feel like an agonizing affair on some mornings.

Our self-imposed demands to constantly work, strive and race feel like an overwhelming addiction — and all we want to do is quell those subconscious demons in our heads that tell us that slowness, quietness, and simple “being” are wrong.

However, every morning that I choose to “start slow,” something amazing happens.

I am calm, relaxed, and balanced throughout the day. Each moment feels like a gift, and not merely an “opportunity” to accomplish goals or fulfill tasks — as if sand in an hour glass that needs to be consumed by “racing.”

When I start slow, I am naturally more productive — and feel more accomplished by the day’s end.

How to Start Slow

Here’s how you can start to begin your days slowly:

Write a list 5 activities, hobbies, or practices.
Choose activities that are positive, constructive and/or healthy.
Try one for every weekday morning of next week.
Wake up earlier or go to bed sooner to best ensure you have plenty of time and energy to experience the moment.
Focus on patience, pace, and calmness when you “start slow” each morning.
Starting slow paces each day in accordance with a natural internal balance: a meaningful peace within that resonates with our human core, and denies the obsessive addiction to the race.

Life itself is not a race. Nobody wins by finishing first. We all strive to live as long as we possibly can.

And when we make the little effort to “start slow” each morning, we remember to dedicate ourselves to the journey of life itself — and not the race to reach its finish.

Dave’s new book, Lead Without Followers: How to Save the World By Radically Redefining the Meaning of Leadership is now available. He can also be found at his blog, DaveUrsillo.com.

La historia de las cosas

Desde su extracción hasta su venta, uso y disposición, todas las cosas que hay en nuestras vidas afectan a las comunidades, y sin embargo la mayoría de todo esto se oculta. La Historia de las Cosas es un video entretenido, dinámico y cargado de datos, que describe en 20 minutos el lado oculto de nuestros patrones de producción y consumo. La Historia de las Cosas expone las conexiones entre una gran cantidad de problemas ambientales y sociales, y hace un llamado a que nos unamos para crear un mundo más sustentable y justo. Les enseñará mucho, les divertirá y puede que cambie para siempre la visión que tienen sobre las cosas.